Ibanez BTB700DX
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BTB700DX, 4-string bass guitar from Ibanez in the BTB series.

Opinión
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Prueba del Ibanez BTB 700DX

De negro y rojo...

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Tranquilizamos enseguida a nuestros lectores: este título no es un homenaje al maquillaje de los Cure, ni un guiño a los hinchas del Milan AC. Tampoco estudiaremos aquí una obra de Stendhal ; ¡mi carrera universitaria está detrás y prefiero de lejos escribir sobre el bajo!

 

Muchos ya lo harán entendido, se trata por supuesto de los dos colores del nuevo BTB en el catálogo de la marca Ibanez.

 

¿Todavía hace falta presentar la compañía Ibanez?

Pregunta retórica: nunca lo he hecho en este sitio, por eso es un gran placer hacerme historiador para Ustedes.

 

Seis años antes del principio de la Primera Guerra Mundial, en el país de los samuráis, nació la empresa Hoshino Shoten. En aquella época vende partituras y hojas de partituras, “Shoten” siendo en japonés una librería. Durante los años siguientes, su creador y su sucesor (respectivamente Matsujiro y Yoshitaro Hoshino) desarrollaron la actividad de la empresa. En 1929, la compañía Hoshino Gakki (traducido por instrumento de música) fue creada con el objetivo de importar instrumentos musicales y trae de España las guitarras Salvador Ibanez (del nombre del luthier que crea el taller y la primera guitarra de doble mástil). Poco después, una nueva guerra, civil esta vez, asoló el país de las castañuelas. El taller de los dos hijos de Salvador fue destruido y una parte de su personal matado durante enfrentamientos violentos en las calles de Valencia. Esta tragedia privó al importador de su principal proveedor, y la marca se vendió para fabricar los instrumentos directamente en Japón (en la ciudad de Nagoya). En 1962, el hijo de Yoshitaro (Junpei es su nombre) tomó el relevo del negocio familiar e inaugura una nueva fábrica llamada Tama Seisakusho Factory, donde se produjeron guitarras y baterías hasta 1966. A partir de este año, la empresa subcontrató la mayor parte de la fabricación de sus guitarras para encargarse únicamente de las percusiones (bajo la marca STAR que se convertirá después en TAMA).

 

Limitándose al principio a las influencias europeas, de las seis cuerdas española a las copias de guitarras Eko y Hagström, la marca Ibanez sigue la ola de los instrumentos americanos para producir copias de Gibson y Fender. El negocio prospera hasta finales de los años 70, cuando tendrá que afrontar un juicio contra una empresa de la familia Gibson. Pero de este tiro por la culata se sacó provecho, ya que llegará a los primeros modelos “modernos” de la marca: el Iceman y el Roadstar (ambos declinados en bajos eléctricos). Con este éxito, Ibanez se apoya entonces en diseños originales y conceptos nuevos (mástiles conductores finos, diapasón de dos octavas, electrónica activa), para ser la referencia que todos conocemos hoy en día.

 

 

La tienda del slap

 

El BTB (BouTique Bass) es una de las nueve familias de bajos de Ibanez. Fue diseñado para retomar los atributos de un instrumento “artesanal” a precio asequible para el gran público. Este nuevo BTB tiene los rasgos de su abuelo pero con una electrónica distinta. Ni japonés, tampoco coreano, está fabricado en Indonesia.

 

Siempre me gustaron los mástiles Ibanez, para mí es uno de los ingredientes principales del éxito de la compañía. Empezaré entonces con este elemento, comparándolo con el mástil de un SR, descrito por los expertos de la marca como un gran clásico.

 

 

Primera cosa que notamos, en la serie BTB, todos los mástiles son conductores. El monobloque, a uno le gusta o no. La concepción se apoya entonces en el sostenido y propone un mástil en 5 partes (3 chapas de arce y dos de bubinga). El resto del bajo ve sus medidas aumentadas:

  • La escala de 35” en lugar de los 34” del SR
  • La anchura del diapasón al nivel de la cejuela de 41mm por 38mm en el SR
  • La anchura del último traste de 64mm cuando era de 60mm en el SR

 

De modo opuesto, notamos que la espesor del mástil es ligeramente menor. El dorso es menos abombado que en un Soundgear, y pierde así un medio milímetro tanto en el primer traste como en el duodécimo. Es poco, pero se nota. 24 trastes entonces, es decir un diapasón de dos octavas con un pequeño detalle en la unión del mástil y del cuerpo: el último traste a sido cortado para dejar en el diapasón únicamente el Sol y el Re. Bueno, se ve lindo, pero sinceramente, no veo cuál es el interés. Son muchos esfuerzos para tapiar dos notas sobre cuatro (hablo por supuesto del La y del Mi de la última octava) que no le pedían nada a nadie.

 

 

El compromiso, si es estético, suele parecer ingrato. Pero a esta altitud del mástil, excepto algunos aficionados al solo altísimo, eso no debería de molestar a muchos. Tenemos entonces un mástil un pelín más largo y ligeramente más fino : deja más espacio a los dedos sin pesar demasiado en el tacto de la mano izquierda. Una mención especial a la anchura de los chaflanes que ofrecen un acceso simpático a los agudos. La escala es un poco más larga y no da problemas, y en cuanto a la comodidad de tacto, debo reconocer que el BTB es muy confortable.

 

La cabeza del mástil, coordinada con el cuerpo, retoma el recorte del final del diapasón. Está equipada con clavijas de tipo Gotoh (me gusta este tipo), de baño de aceite, bastante básicas en sí. Para ser totalmente honesto, me parecen algo lejos de una calidad “Boutique Bass”. Nada que ver con el puente cordal y sus cuatro selletas independientes, que dan mucha confianza. El cuerpo de fresno está bien trabajado en la parte lateral, el bisel alrededor del cuerpo permite apoyar su brazo cómodamente y la madera utilizada permite obtener un bajo ligero, a pesar del mástil conductor. Si la colocación de los trastes no es nada excepcional, es correcta. El bajo se entrega con un juego de cuerdas Elixir, una colaboración que beneficia a una gran parte de las referencias de la marca.

 

Electrónica de carrera

 

Después de la luthería, pasamos, si quieres, a la parte “motor” de este instrumento, es decir sus pastillas y lo que las controla. En este punto, Ibanez no lo ha escatimado, el BTB recibe un par de EMG mandados por un ecualizador de 3 bandas. Es la novedad de este edición del modelo (la antigua proponía pastillas Bartolini MK2), una pequeña actualización que incluye un control semi-paramétrico de la banda media. Tenemos entonces un volumen acoplado a un balance y dos potes dobles : la banda media encastrada en el control semi-paramétrico y la banda agua que domina la de los graves. Parece sofisticado, pero una vez acostumbrado, hasta un metalero sabrá explotar este sistema atractivo, si quiere esculpir un sonido como le de las ganas.

 

Ya veo que algunos se ofenden. Permite que te tranquilice, amigo bajista con el temperamento musical furioso y el pelo largo (sino muy corto o peinado en cresta). A veces tiro pullas pero sobre todo quiero que los lectores entiendan que este instrumento se destina a tus tribulaciones musicales. Es lo que me inspira la pinta del guapo y que confirma la lista de artistas que promocionan esta serie (o que recurren oficialmente a sus servicios). Pero no vamos a limitar nuestra opinión a un simple prejuicio visual o a la ola del mercado, a veces torpe, inducida por un departamento de maketing.

 

 

 

Volvemos entonces a la electrónica y hablamos de las pastillas utilizadas desde hace poco en esta serie. La EMG 40 DC es esencialmente activa, el preamplificador integrado siendo la especificidad de los sensores de la marca. Se trata de un modelo de doble bobina compuesto por dos barras de cerámica montadas en paralelo. El pequeño plus de la 40 DC, es su superficie de inducción más ancha (10,2cm), puede perfectamente captar el Si grave de un bajo de cinco cuerdas, y conviene perfectamente con el mayor espacio entre las cuerdas del BTB. Siempre me ha parecido el rendimiento de las pastillas EMG perfecto, tanto en la utilización extrema que se puede hacer de ellas (agudos cristalinos y graves siempre bien proporcionados), como en los sensores de la marca, famosos por su calidad sonora.

 

Pero hay algo que no me gusta: los graves que siempre suenan de manera demasiada quirúrgica no es lo mío. Y aun si puedo apreciar las cualidades intrínsecas de las producciones de este grande fabricante de pastillas, debo reconocer que el grano que me propone no es mi favorito. Pero como ya lo dije antes, no vamos a caer aquí en los prejuicios. Pasamos entonces al resultado sonoro, justo después de haber pasado el grito del día : nunca entenderé la paradoja que imponen algunos diseñadores de instrumentos.

 

De un lado uno lo hace todo para que la pila esté accesible fácilmente, equipando el compartimiento previsto a este efecto con una trampilla tan fácil de abrir como de destrozarla (aquí es el caso). Y del otro, uno encierra la varilla de ajuste detrás de una placa de plástico sujetada ancestralmente no por tres, sino por cuatro minúsculos tornillos, obviamente colocados aquí para que aquel quiera ajustar su mástil se vuelva loco. Resulta que uno acaba con cinta pegada detrás del bajo la primera vez que cambie su bateriá y pierde la placa del mástil después de dos ajustes, porque pelearse con un destornillador durante horas en general no dura mucho. Esto hecho, pasamos ahora al encanto sonoro del instrumento.

 

 

Just play it !

 

Empiezo este capítulo incluyendo un detalle omitido anteriormente, acabo de pensarlo mientras conecto mi jack. La entrada está protegida por un puerto Neutrik. Si no conoces las virtudes de tal sistema, permite enchufar su jack fácilmente, pero impide su arranque. Para quitar el cordón, uno tendrá que pulsar la pequeña lengüeta roja prevista a este efecto. Eso es un accesorio que puede resultar muy útil cuando uno toque en vivo con mucha energía. Y es con el espíritu totalmente en paz y tranquilo que entro en la parte final, tan importante y sin embargo totalmente subjetiva, de este banco de prueba.

 

 

Si tuviera que describir el sonido, diría que no está lejos de lo que esperaba con, quizá, un poquito más. No tan lejos porque el toque EMG sí está, en la dinámica de la respuesta, el brillo de los agudos y la profundidad de los graves. Nada pegajoso, suena limpio y ninguna interferencia parasita el sonido (tampoco es difícil cuando uno tiene bobinas dobles de baja impedancia). Por supuesto, tiene un nivel de salida enorme, los controles son muy reactivos, sobre todo el paramétrico que permite eliminar eficazmente la frecuencia de los medios deseada.

 

El bajo suena bastante recto, con el ecualizador plano, los 40DC no tienen tanto carácter. Casi se reconoce el grano acústico del instrumento con graves algo más realzados. Las pastillas de baja impedancia se apoyan generalmente en el ecualizador para sacar su carácter : aquí también es el caso. Uno tiene entonces que modelar su grano, con sus dedos y los seis controles. Domeñar un sistema activo requiere un poco de tiempo si eres novato, pero un buen sistema de 9 (o de 18V) acoplado a pastillas polivalentes permiten acceder a casi todos los deseos de uno. Y aquí, tengo que reconocer que la pareja control semi-paramétrico y pastillas EMG funciona de maravilla.

 

Si el bajo no suena como un estándar (Jazz Bass o Precision), con este BTB puedes tocar casi de todo. Y la adición de un control de las frecuencias medias abre aún más el horizonte. Crear una curva precisamente donde quieras permite ajustes muy finos, la idea siendo acercarse de un sonido el más transcendente posible. En mi opinión, el resultado global es eficiente y aunque tenga la pinta, el carácter y cuadre con lo que propone el mercado, este bajo no se limitará a los suplicios metaleros.

 

Ultra eficaz en slap (gracias a EMG), responderá a todos los tipos de estilos enérgicos (Rock, Funk, etc.) con brillo. Los dedos, la púa, el taping, strumbling y demás técnicas, todo suena bien en el BTB. Para los estilos algo clásicos, como el Blues o el Jazz, si el Ibanez no parezca el más adaptado, podrá tomar el pelo por si acaso.

 

 

 

ibanez slap
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  • ibanez slap00:31
  • ibanez micro grave00:41
  • Ibanez micro aigu haut med00:26
  • ibanez micro aigu bas mediums00:25

 

Conclusión

 

 

Este bajo se vale bien en el mercado, en comparación con los modelos de la competencia de la misma gama. Con un mástil conductor, un ecualizador semi-paramétrico y un buen par de pastillas a menos de 800€, el BTB será una buena oportunidad para aquellos busquen modelos activos con un presupuesto limitado. Tu decides, o mejor, pruébalo...

 

  • El mástil conductor
  • Pastillas de origen EMG
  • La ergonomía del cuerpo y la manejabilidad del mástil
  • La electrónica integrada
  • Existe en versión de cinco cuerdas
  • Las clavijas
  • La tapa y la caja que albergan las pilas
  • No existe en versión para zurdos
  • No hay una funda en la caja