Fender Road Worn Player Telecaster
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Fender Road Worn Player Telecaster Guitarra de forma Telecaster

Road Worn Player Telecaster, Guitarra de forma Telecaster from Fender belonging to the Road Worn Player Telecaster model.

Opinión
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Prueba de la Fender Road Worn Player Telecaster

Desgaste encantador

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Mal que les pese a los puristas, que se quejan de la menor rayadura en el barniz de sus guitarras, los instrumentos de la serie Road Worn fueron desgastados voluntariamente, con su barniz rayado y agrietado, su mástil usado, no por años de uso intensivo, sino artificialmente con el fin de darles a los instrumentos una pinta retro.

 

Fender Road Worn Player Telecaster

Fender ya proponía productos del mismo tipo elaborados por eminentes luthiers de su famoso Custom Shop, sin embargo, la relación calidad/precio hacía que estos instrumentos eran inasequibles a la mayoría de los guitarristas en búsqueda de una fortuna más o menos incierta. Frente a la popularidad creciente de los instrumentos Relic lanzados por empresas independientes en una gama de precios más interesante que los que salían del taller del Custom Shop, Fender optó por una nueva estrategia comercial y desarrolló la serie Road Worn (estampillada Made in Mexico) mucho más asequible a la mayoría de la gente. El primer refrito de esta serie (que salió en 2009), proponía, en aquel momento, dos Stratocasters: un modelo 50’s con mástil y diapasón de arce, una 60’s con diapasón de palo de rosa, una Telecaster 50’s y dos bajos, un Precision Bass 50’s y un Jazz Bass 60’s. Esta segunda edición permite ampliar la gama de productos, en particular con esta Telecaster que vamos a probar aquí: la Road Worn Player Telecaster.

 

¡She's got the look!

Fender Road Worn Player Telecaster

Este nuevo producto no propone dos pastillas simples como en la Telecaster 50’s de la edición anterior, sino una simple en el puente y una doble de tipo humbucker al nivel del mástil. Detallaremos más abajo las especificidades respectivas de cada pastilla. Las cuerdas, que atraviesan el cuerpo, tienen una tensión de 10-46. Este último es de aliso y tiene un barniz nitrocelulósico de color negro mate. El golpeador también es de color negro (con 8 agujeros) y está hecho de 3 chapas (negro/blanco/negro). El mástil es de arce macizo. Está atornillado al cuerpo (con 4 tornillos) como en todas las Telecasters. Hasta aquí, no salimos de los caminos trillados. Tiene un perfil moderno en forma de “C”. El punto positivo es que su fineza facilita su manejo. Su anchura al nivel de la cejuela (de hueso sintético) es de 1,650 pulgadas (42mm) por una escala de 25,5” (648mm). El mástil es de una sola pieza. Fue ligeramente decapado, la yema de los dedos roza a veces las fibras de la madera. El diapasón es muy suave, delicado, sin decir sensual. Los trastes son de tipo medium-jumbo. Las incrustaciones en el diapasón son puntos negros. El ajuste no se hace al nivel del talón, sino al nivel de la cabeza del mástil con una llave Allen hexagonal de 3/16” (0,48cm). El herraje es cromado, incluso el puente (con 6 silletas ajustables una por una), y es de tipo American Standard. Lleva una pátina ligera que le da el mejor aspecto visual desgastado sin que se haya exagerado el nivel de oxidación. Las clavijas, en cambio, se han salvado los ultrajes del tiempo...

 

¿Y bajo el capó?


Fender Road Worn Player Telecaster

La placa que lleva los controles está dotada de dos potenciómetros (uno por el volumen y el otro por la tonalidad) y de un selector de pastillas de 3 posiciones. La primera posición corresponde a la pastilla del puente sola, la segunda a las pastillas del puente y del mástil juntas y la tercera permite escuchar el sonido de la sola pastilla del mástil. Contra la tradición, esta placa de controles ha sido invertida. Este cambio permite acceder directamente al control del volumen que se encuentra mucho más cerca de la mano derecha del músico. Es un hallazgo bastante interesante y práctico, pero el efecto estético no es de entre los mejores...

Ambas pastillas son, respectivamente, una Tele® Tex-Mex de bobina simple en el puente y una Humbucker Seymour Duncan® ’59 SH1N en el mástil. La pastilla del puente es “overwounded”, lo que significa que se le dieron más vueltas de bobinas alrededor del imán a fin de obtener un sonido más potente. Misión cumplida en el nivel de salida, en cambio el grano de la pastilla es bastante “agrio” y “picante” en posición clara. Uno tendrá que ajustar el timbre con el tono si quiere rectificar el equilibrio del timbre demasiado cargado en frecuencias agudas. Pero es mucho más interesante a la hora de aplicarle un ligero crunch, lo que le da un color más atrayente, con más densidad.

La segunda posición, no importa que esté en posición clara, saturada o lead, es la más interesante. La combinación con la pastilla del puente “overwounded” sobrealimentada le da al timbre una densidad muy “carnosa”.

En cuanto a la pastilla del mástil sola, su tonalidad es pegajosa y “jazzy”, perfecta para los chorus claros o en lead. El sonido claro con una reverberación profunda le encantará a más de uno pero cuidado, seguro que con esta guitarra, también se quejarán los vecinos...

 

 

Clean Neck
00:0000:26
  • Clean Neck00:26
  • Clean Neck 200:07
  • Clean Bridge00:22
  • Clean Bridge + Neck00:24
  • Overdrive Neck00:16
  • Overdrive Neck 200:12
  • Overdrive Bridge00:15
  • Overdrive Bridge 200:08
  • Overdrive Bridge + Neck00:15
  • Overdrive Bridge + Neck 200:10

 

Una esquirla de esmalte

Queremos precisar aquí que la guitarra que se nos prestaron para realizar el banco de prueba tenía problemas de quintaje y su entonación no era precisa. Esto probablemente se deba a que las cuerdas no eran originales (10-46 en vez el 09-42 inicial) y que al usuario anterior se le había olvidado ajustar de nuevo el instrumento (o simplemente se haya desajustado con el tiempo). Así que tuvimos que sacar el destornillador. También notamos algunas resonancias al nivel de la cejuela, algo que resultó problemático para realizar las tomas sonoras. Esta molestia quizá sólo haya afectado nuestro modelo (lo esperamos), pero era importante precisarlo.

 

El hábito no hace al monje

Fender Road Worn Player Telecaster

El desgaste en el cuerpo es bastante realista. Las rayaduras y esquirlas en el barniz fueron cuidadosamente hechas en las partes más sensibles del instrumento (toma de jack, ralladuras de púa en el golpeador, marcas de cinturón en la parte posterior, etc.). No obstante, lamentamos el desgaste casi simétrico en las mismas partes de un instrumento a otro, y en particular en el dorso, donde el desgaste parece algo barato. Eso también lo habíamos notado en la generación anterior de esta serie Road Worn. Es una pena que Fender no haya hecho un pequeño esfuerzo en la “personalización” de los instrumentos. Y es lo mismo con el mástil y, si es óptima la comodidad de tacto, muy fluida la carrera, muy sedoso el tacto en su parte posterior, lamentamos un desgaste demasiado neto y no suficiente progresivo entre la parte barnizada y la parte pulida, como es el caso en instrumentos que fueron “víctimas” del desgaste natural.

Sin embargo, la guitarra suena como una guitarra nueva. En efecto, los componentes electrónicos son nuevos, el cableado y las pastillas son de concepción moderna. Los instrumentos que han verdaderamente vivido unos quince años, que también y sobre todo pasaron por la “desafortunada” desmagnetización de las pastillas que permite adquirir una personalidad sonora única, no suenan como esta guitarra, desgraciadamente aquí no es el caso. ¿Nos vemos dentro de cuarenta años para saber si el sonido también ha envejecido?

A pesar de todo eso, este instrumento proporciona una comodidad de tacto óptima. Además, uno no tendrá más miedo de rayar el barniz de su nueva guitarra recién salida de la tienda al llegar al ensayo. Si todavía dudas del interés en comprar una guitarra ya usada y envejecida artificialmente, vale la pena probarla.

  • El desgaste bastante realista
  • Sonido interesante, sobre todo él de la posición intermedia
  • Funda deluxe incluida
  • Acabado Relic que se parece demasiado de un modelo al otro
  • El precio (1206€) por una Made in Mexico
  • Sólo dos colores: negro o Candy Apple Red