PreSonus Studio One
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Prueba del Presonus Studio One 2

Studio Killed the DAW Stars

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Premio Valor Seguro 2012

Cuando apareció en el mercado, hace ahora un poco más de dos años, Studio One nos había sorprendido por la madurez de su primera versión: estable, pero sobre todo con una ergonomía muy bien pensada, el programa ya no tenía mucho que envidiarles a los dinosaurios de la secuencia. Ahora bien, ha evolucionado aún más desde entonces: después de una mejora significativa en su actualización 1.5, regresa hoy en una versión 2 simplemente impresionante. Vamos a ver qué tal.

Presonus Studio One 2

Formula que gana no se cambia y tras haber instalado el programa y sus numerosos plug-ins y bancos de sonidos que lo acompañan, uno se encuentra en terreno conocido. En efecto, no cambió su filosofía, con esta diferenciación entre la Canción (tema único que se va a grabar/editar/mezclar) y el Proyecto que puede llevar una o más Canciones y que está dedicado a la masterización.

Según esta lógica, el programa sigue estando organizado en tres partes: Inicio (para crear o abrir una Canción o un Proyecto, acceder a las opciones de configuración del programa, recuperar actualizaciones o noticias acerca del programa), Canción (para la grabación, la edición y la mezcla de una pista) y Proyecto (para la masterización y la exportación de la o las pistas, a un CD o a archivos). Por supuesto, pasarás la mayor parte de tu tiempo en la sección 'Canción' y esta última también es la más densa en lo que va de las funcionalidades.

Su interfaz, en su organización, no ha cambiado, con su navegador de tipo Live a la derecha (que permite explorar los archivos de audio/MIDI, los plug-ins, incluso las aplicaciones ReWire como Reason y todos sus presets por categoría, vendedores o mediante un motor de búsqueda), su inspector de pistas a la izquierda, su ventana de arreglo en el centro y su ventana de edición que ocupa la parte baja de la interfaz y, según los casos, podrá mostrar un editor de audio, un piano roll o la mesa de mezclas. Toma nota que cada uno de estos elementos se puede ocultar y que también se pueden desunir los editores y la mesa de mezclas de la ventana principal. Esto será conveniente por ejemplo para mostrar permanentemente esta última en un segundo monitor... La interfaz Proyecto tampoco recibió cambios y sigue compuesta por, además de los stacks de Insert de efectos (pre o post fader), una sección que alberga las formas de onda de tus diferentes pistas, y grandes espacios de visualización, que se dediquen al espectro, al nivel global o a la distribución de la estéreo. 

En resumen, las novedades no saltan a la vista aunque, al profundizar un poco más el programa, son relativamente numerosas.

El groove en un clic

Presonus Studio One 2

¿Entonces qué? ¿No hay nada nuevo? Es todo lo contrario, hay muchas novedades, y no de las menos importantes, empezando por una funcionalidad importante: una verdadera gestión de las pistas compuestas, algo que faltaba hasta ahora. En la versión 1.6.5, cuando uno hacía una toma en bucle, el programa grababa todas las pruebas y permitía después generar una nueva pista para cada una. Aunque todavía existe esta función (mediante 'Desempaquetar tomas en pistas', fue completada por una extracción de las tomas en capas, un tipo de sub-entidades de la pista, que facilitan grandemente el trabajo. Se puede escuchar cada capa en solo y uno tiene la posibilidad, mediante un simple hacer clic en una zona seleccionada, de "subirla" para componer poco a poco la toma perfecta con las diferentes tomas. Toma nota que el programa se encarga de aplicar automáticamente el crossfade con el fin de evitar artefactos cuando se yuxtapongan elementos resultantes de diferentes tomas. También nota que esta función puede ser utilizada con pistas agrupadas (algo que será particularmente interesante para hacer comping de pistas de batería). Por cierto, no es nada innovador en el absoluto, ya que esta función se encuentra en la gran mayoría de los competidores, pero porque está bien hecha, está más que bienvenida.

Seguimos en la sección de audio, donde notamos la llegada de muchas funciones avanzadas con respecto a la localización y la cuantización. Si ya era posible cuantizar un clip de audio en la versión 1.6.5, dividiéndolo con las tijeras en el sitio de los transitorios en tantos sub-clips como fuese necesario, la operación es aún más sencilla en esta segunda versión, ya que Studio One ahora es capaz de detectar los transitorios. Es útil tanto para extraer un groove como para la cuantización, la cosa es facilísima de hacer y hasta puede efectuarse en tarea de fondo, sin que uno se de cuenta y que tenga, como en otros secuenciadores, que lanzar o configurar previamente una detección de transitorios.

Presonus Studio One 2

Para cuantizar un clip, uno tiene así que seleccionar y pulsar Q, la cuantización siendo además configurable, además de la manera que se aplica : o en modo Time Stretching, o en modo Slicing (a la manera de REX, los segmentos serán entonces más o menos distantes, en lugar de ser estirados)... ¿Tienes miedo de que, con una cuantización demasiada estricta, suene demasiado "robot" el resultado? Pulsa entonces Alt + Q en vez de Q, lo que aplicará una cuantización de sólo 50%. Es además con este tipo de detalles que Studio One marca la diferencia: evidentemente, todos los secuenciadores permiten aplicar una cuantización más o menos estricta, pero no todos pensaron en predefinir una juiciosa cuantización de 50% y hacer que esta función esté disponible con un atajo de teclado. No todos tampoco pensaron en mostrar, con un color diferente, los segmentos del archivo de audio afectados por la cuantización para que uno pueda comprobar la pertinencia de la localización y aplicar cambios, si fuese necesario, manualmente. Sin parecerlo, este tipo de buenas ideas es bastante determinante en términos de productividad: uno gana un clic aquí y allí, de modo que al final, las cosas se hacen más rápido, y con mayor eficiencia. 

Es igual de simple extraer un groove : un simple arrastrar & soltar un clip MIDI o audio a la ventana de cuantización sirve para crear un nuevo preset de groove que se podrá después utilizar como referencia de localización, mientras que otro arrastrar & soltar el groove al secuenciador creará automáticamente un archivo MIDI: podrás si quieres asignarlo después a un instrumento virtual...

En resumen, aquí también, PreSonus remedia un laguna en la versión inicial de Studio One y lo hace de forma muy pertinente. Pero hay más aún en esta nueva versión: un más que se llama Melodyne.

Con verdaderos trozos de Melodyne dentro

Melodyne, para aquellos que no conozcan, es un programa que, en su versión básica, permite editar la colocación y la altura de cualquier nota en un archivo de audio monofónico, con una sencillez y una eficiencia que deja muy atrás a la competencia. Ahora bien, el problema de Melodyne hasta ahora era su integración dentro de secuenciadores. Para utilizarlo, se tenía que poner en Insert de la pista que se debía procesar, pasar por una fase de análisis de los eventos de audio y trabajar luego dentro de la ventana del programa con una ergonomía y sobre todo una gestión de los atajos de teclado muy perfectible. 

Presonus Studio One 2

En esta segunda versión de Studio One, Presonus da de firme con la integración perfecta del programa de Celemony. Olvídate de la inserción de plug-in, la fase de análisis y los problemas de atajos, ahora con un simple clic derecho en un contenedor de audio cambias a Melodyne, el cual llenará así la parte baja del programa. Es un punto muy fuerte frente a la competencia, la cual, cuando propone este tipo de funcionalidades, lo hace con algoritmos cuya calidad es claramente inferior a Celemony.

Y este punto fuerte se transforma en una ventaja determinante cuando uno posee una licencia de Melodyne Editor y su famosa tecnología Direct Note Access que permite hacer todo lo que hace Melodyne Essential, además de la gestión de la polifonía. La potencia de tal cosa le confiere tanto en el terreno de la edición (sincronizar un arpegio de guitarra que no está en compás, corregir una nota falsa en un acorde de piano), del sampleado (aislar un instrumento dentro de una mezcla) o del arreglo (cambiar un acorde mayor a menor) y el hecho de que se pueda usar la herramienta de forma más sencilla que en otros secuenciadores, cambia la vida. Claro, uno no dispone con Studio One de las funciones propias a Melodyne Editor y no se trata de que Presonus coseche los laureles de Celemony pero no es por ello menos cierto que la excelente integración de Melodyne al secuenciador le ayude a adelantarse a la competencia, por profesionales que sean.  

Un ejemplo sencillo que te dará una idea de la potencia de la cosa: ¿tienes un bucle de audio de saxófono que te gustaría duplicar o cambiar por un sintetizador cualquiera? Tres etapas son suficientes: primero cambias tu bucle de saxófono al modo Melodyne mediante un simple clic derecho. Luego, seleccionas desde el explorador de presets, el sonido que te interesa y lo arrastras a la ventana de arreglo, lo que generará la creación automática de una nueva pista MIDI para el sinte y el preset seleccionado. Por último, haz un clic-arrastrar tu bucle de saxófono a la pista MIDI del sinte: recuperará así todas las notas MIDI que fueron detectadas por Melodyne. ¡Y listo!

No hace falta decirte que para hacer remix o Drum Replacement, la cosa es sumamente interesante, dentro del límite, por supuesto, de las posibilidades actuales de Melodyne: tuve así problemas para localizar un bucle de batería estéreo con un enorme ambiente comprimido (Melodyne, que cambia automáticamente al modo percusivo mono, tenía dificultades para reconocer las notas cuando lo cambié al modo polifónico, algo que indica que falta posiblemente un modo 'Polifónico percusivo' para este tipo de tareas) y en un riff de guitarra eléctrica saturada (los algoritmos de Celemony detectaron notas en armónicos que no eran nada esenciales, de forma que tuve que hacer un poco de edición para tener una parte limpia). Y ya que estamos en la quejas, les decimos claramente a PreSonus y a Celemony que nos gustaría muchísimo beneficiar de los Groove de cuantización extraídos por Studio One dentro de Melodyne, a fin de prescindir del Elastic Audio que tiende a dar rápidamente problemas cuando uno le pide demasiado...

Orientado Objeto

Presonus Studio One 2

Detallando un poco la manera con la cual Melodyne fue integrado a Studio One, uno se da rápidamente cuenta de que hay otra novedad importante: el plug-in Celemony se coloca, no en Insert de pista, sino en Insert del segmento de audio que se edita.  En otras palabras, Studio One soporta ahora efectos al nivel de eventos de audio de modo no destructivo, como en Samplitude (no obstante de forma menos avanzada). Imagina que tienes que añadirle un flanger a una voz lead sólo en los estribillos: con un secuenciador clásico, o necesitarás dos pistas distintas para esta voz, con sus inserciones respectivas, o una pista en la cual le aplicarás una automatización al efecto. Gracias al enfoque orientado objeto, uno sólo se contenta con insertar el flanger en la parte vocal del estribillo, sin tener que cambiar el resto de la pista inicial. Una lógica sumamente potente y que permite ganar mucho tiempo cuando se integre a su forma de trabajar, mientras evita sobrecargar inútilmente la mesa de mezclas principal.

La cosa es tanto más interesante cuanto que permite una intervención al nivel del slice. Cuando, después de haber detectado los transitorios, divides un bucle de audio en slices, cada tramo es considerado entonces como un evento de audio... ¡con sus propios efectos en Insert, entonces! Por consiguiente, es posible añadirle una reverberación a la caja clara - y únicamente en esta última - de un bucle de batería estéreo...

Tres cosas acerca de estos Event FX: la primera es que no es posible aplicarles automatizaciones (o no encontré cómo hacerlo). La segunda, es que uno dispone de Inserts pero no de envíos como es el caso en Samplitude (una pena, en particular para mi ejemplo de slices que quisiera enviar a una reverb única en vez de poner un Insert en cada slice). Y la tercera, es que se tendrán que usar con parsimonia, si no quieres ver el nivel de consumo del CPU subir rápidamente...

Salvo que, como lo hace Duke Fleed antes de saltar en la cabeza del Grendizer mientras troca su disfraz de hippy por un traje digno de una bailarina principal en el Lido:

¡TRANS-FOR-MA-CIÓN!

En efecto, PreSonus pensó en el consumo de CPU/RAM y preparó una función 'Freeze' sobriamente llamada Transform que se revela relativamente potente. Primero porque es muy fácil de implementar: un clic es suficiente para transformar un clip MIDI que pilota un instrumento virtual en un clip de audio, o para procesar una pista llena de efectos, y evidentemente, con tan sólo un clic lo "descongelas" todo. 

Donde la cosa llega a ser interesante, es que se puede hacer al nivel del clip o al nivel de la pista, y que es independiente de lo que hace en términos de arreglos. Si en una pista, uno dispone de un Clip A y luego de un Clip B, el hecho de congelar la pista no bloquea en nada estos elementos: puedes colocar B antes de A, cortar uno y colocarlo en la mitad del otro y cuando los descongeles, encontrarás todos los cambios que habías hecho con los elementos cuando estaban en Freeze. Estamos entonces muy lejos del bounce apenas mejorado que nos proponen numerosos secuenciadores...

Esto es una buena idea que permite trabajar más rápido, pero no es la única, como vamos a verlo ahora. PreSonus parece en efecto sumamente preocupado por hacer de Studio One un programa eficiente con respecto a la productividad y al flujo de trabajo.

Rápido y bien

Entre otras novedades al respecto, evocaremos la pistas Carpetas que permiten, evidentemente, racionalizar la organización del proyecto, pero también, y sobre todo, administrar la agrupación de pistas dentro de la carpeta o su asignación a un bus con un sólo clic.  Es así un placer prepararse un bus de batería, un bus de cuerdas y un bus de metales por ejemplo, sin tener que perder horas haciendo ruteos pista por pista. 

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También acogemos la aparición de la Lista de Pistas que permite tener una vista global de todas las pistas, con criterios para filtrar la vista de la ventana de arreglo por tipo. Al agrado de estos últimos, uno puede así visualizar únicamente las pistas de audio, o las pistas de automatización, los instrumentos, etc. Y uno hasta puede hacerse su propios presets para acomodar las vistas según su conveniencia. El interés de la cosa no salta a la vista en un proyecto pequeño, pero con un bebé grande de 32 o más pistas, resulta difícil prescindir de esta función, ya que evita perder tiempo con el scroll o el zoom en la ventana de arreglo. 

También es interesante al nivel de la edición de una secuencia ya que ahora se puede, desde el mismo piano roll, trabajar en varias pistas MIDI a la vez. Se reconocerán las notas de cada parte por el color que retoman de su pista, y se podrá así realizar las ediciones y entradas de una multitud de pistas en simultáneo, basándose en los colores o filtrando la visualización gracias a las Listas de Pistas. El interés saltará a la vista de todos aquellos que escriben música orquestal o utilizan instrumentos virtuales con numerosas articulaciones: uno puede así escribir un cuarteto de cuerdas sin tener que ir y volver todo el tiempo entre 4 piano rolls...

Una sola queja, que también vale para todo el programa: el nombre de las pistas en la Lista de Pistas se escribe con fuentes que tienen un tamaño ridículo, a veces en tono sobre tono (gris sobre gris oscuro) y quizá esto desanime a los usuarios que no dispongan de una pantalla grande de buena calidad o sufran un déficit visual. A pesar de una excelente ergonomía y de funciones bien pensadas, PreSonus todavía tiene un buen margen de progresión en cuanto a la accesibilidad, lo que, lo reconocemos, muchas veces también es el caso de la competencia. Esperamos entonces más posibilidades en la personalización de la interfaz, que sea al nivel del tamaño de algunas partes/ventanas como de los colores utilizados...

Seguimos evocando algo que puede parecerles a algunos un detalle pero que significará mucho a otros: la integración de SoundCloud desde la versión 1.5 del programa. Verdadero Youtube del audio, SoundCloud hoy en día es sin duda la solución de alojamiento de archivos de audio más exitosa en la web. Algunos la utilizan como un simple sucedáneo de MySpace pero la herramienta es mucho más interesante en la medida en que permite compartir de forma pública o privada, y autorizar o no la descarga de archivos de audio en resoluciones y formatos diversos. En resumen, es una herramienta muy útil para los músicos y ya fue integrada en una gran cantidad de aplicaciones móviles en iOS o Android. Es más que natural entonces encontrar SoundCloud en su secuenciador, para ganar más tiempo todavía. Y lo mejor, es que PreSonus hizo las cosas bien: no se trata de un sencillo enlace al navegador Internet como lo propone Steinberg en la versión 6.5 de Cubase para poner sus mezclas en línea, sino de una integración completa al explorador de archivos y que funciona en ambos sentidos: una vez que haya uno autorizado Studio One a acceder a su espacio SoundCloud, puede, por supuesto, realizar sus mezclas en la nube, pero los archivos alojados en esta última también son accesibles desde el explorador de archivos del programa, en la carpeta Servidores. Esto significa que se puede lanzar una escucha previa con un solo clic, pero sobre todo se pueden arrastrar a la ventana de arreglo como cualquier archivo local. Se lanzará automáticamente la descarga y se recuperará el archivo, listo para trabajar. ¡Qué buena la modernidad!

Terminamos la presentación de las novedades con la parte Masterización, las cuales se resumen esencialmente en el soporte del formato de imagen DDP, la edición de PQ y un sistema de análisis del Loudness que propone una multitud de información interesante para realizar la masterización: rango dinámico, nivel de pico y nivel RMS para cada canal derecho e izquierdo, etc. Sin duda, aunque no le llamará la atención a todo el mundo, esta parte es mucho más que un bonus en el producto. ¿Por qué? Porque realmente está imbricada en el resto del programa: si al masterizar una canción, te das cuenta de que hay un problema de balance espectral que una ecualización discreta no logra resolver, probablemente se deba a que el problema viene de la mezcla. Donde Studio One resulta interesante es que, con un solo clic, puedes cambiar a la parte de arreglo y mezcla de la canción, sabiendo que cada modificación que realices se repercutirá automáticamente en el rendimiento de la canción en la parte masterización. En términos de flujo de trabajo, es una buena idea, aunque esta sección pudiera ser aún más completa: ¿Para cuándo la gestión de canciones de referencia, algo que siempre es difícil de gestionar con los editores de audio o los secuenciadores del mercado, por profesionales que sean (y todavía no es nada del otro mundo prever un reproductor de archivos Flac o WAV con la posibilidad de insertar marcadores o hacer bucles de partes de audio...)? ¿Para cuándo la gestión de una vista previa 'Save for the web' como lo propone Sonnox con su Fraunhofer Pro-Codec? ¿Y quizá también la integración de plug-ins de restauración de audio, ya que hablamos de masterización... sin ir hasta integrar un Izotope RX, no haríamos ascos a un espectrograma con unas funciones de edición..?  

Por cierto, todo esto nos lleva a las novedades notables en los efectos e instrumentos virtuales del programa.

Plug In Baby

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En cuanto a los plug-ins de efectos, PreSonus se empeño en subsanar una de las principales carencias en Studio One añadiéndole al arsenal del programa un procesador de convolución. Con una biblioteca de 1.11Go de respuestas a impulsos incluida, OpenAir viene así completar con gran efecto las reverberaciones algorítmicas ya presentes (MixVerb y RoomVerb), ofreciendo simulaciones de espacios realistas: un plug-in que, desafortunadamente, no soporta la True Stereo, pero que resulta fácil de usar y, excelente idea por parte de PreSonus, está acompañado con el plug-in IR-Maker. Como lo indica su nombre, este último simplifica la creación de sus propias respuestas a impulsos: uno instala su micro en el recinto frente a los altavoces y el plug-in envía un barrido para luego recoger la señal captada por el micro y generar el impulso. La cosa es tanto más bienvenida cuanto que no sólo afecta OpenAir.

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En efecto, PreSonus aprovechó la ocasión para mejorar su simulador de ampli de guitarra llamado Ampire, que pasa así a la versión XT. ¿Qué hay de nuevo en este último? Muchísimas cosas: un nuevo look, nuevas modelizaciones de ampli pero también, y sobre todo, una sección de efectos integrada y una nueva etapa de salida, que deja ahora mucha más libertad gracias a la gestión de la posición de los micrófonos y a la simulación de bafle que se basa ahora en respuestas a impulsos. Mejor decirlo ahora, con tan sólo 8 pedales de efectos (Wah, Tube Driver, EQ, Modulación, Pan, Tremolo, Delay y Reverb) en una cadena casi fija (puedes determinar en 6 pedales si el efecto interviene antes o después del ampli), Ampire XT no tiene las espaldas bien cubiertas como para rivalizar con la polivalencia y las posibilidades de un Guitar Rig. Pero es mucho más fácil de utilizar así, y sobre todo ofrece un sonido mucho mejor, con mayores posibilidades de configuración, que en el precedente Ampire, gracias a la gestión de la posición de los micrófonos y la convolución utilizada para la simulación de altavoces. La buena idea que tuvo PreSonus fue también de proponer, al margen de los clásicos Combos, 2x12 y 4x12, un 'IR Cabinet' que permite cargar 3 respuestas a impulsos de tu selección: archivos que hayas recuperado desde internet o que hayas preparado solo con el IR-Maker, con tu propio altavoz. 

En la lista de quejas, seguimos lamentando la ausencia de un De-Esser (aunque el compresor multibanda puede hacer el trabajo) y aún más un Transient Designer: resulta difícil, en efecto, prescindir de este juguete cuando uno ya se ha acostumbrado a usarlo. Nada grave sin embargo y uno puede contar con PreSonus para subsanar estas carencias en una próxima actualización. Acogemos además la llegada del Tone Generator (generador de señal siempre útil para las operaciones de calibrado) y de Dual Pan, una utilidad que permite gestionar los panorámicos de manera distinta de lo que se ha previsto al principio en el programa, con un pote por cada canal, un balance y la posibilidad de seleccionar la ley de panoramización que lo administra todo eso: una nueva función bienvenida, pero que también pudiese alojarse en la franja de canal en opción, en mi opinión.

Algunos quizá se decepcionen al aprender que no se ha añadido ningún instrumento virtual nuevo al ROMpler Presence, al sinte Mojito, al sampler SampleOne y al DrumSampler Impact. ¿Ninguno? No es exactamente la verdad ya que Studio One (en su versión Pro únicamente) ahora se entrega en paquete con la Komplete Elements de Native Instruments: una excelente idea al ser tan atrayente y de uso polivalente este pequeño bundle que embarca las versiones Player de Guitar Rig, Reaktor y Kontakt, y que va acompañado con 3Go de sonidos... 

Y ya que hablamos de sonidos, conviene pararse un momento en otra novedad del programa: el formato Musicloops.

Un proyecto entero en un bucle

Completando el formato Audio Loops que permite asociar un tempo con un bucle de audio codificado en formato lossless (en resumen, un tipo de archivo "Acidificado" como lo había imaginado Sonic Foundry en la época de la salida de Acid), PreSonus propone ahora el formato Musicloops que va mucho más lejos. Se trata en efecto de un contenedor capaz de embarcar todo lo que puede constituir un bucle: secuencia, presets de sonido de un instrumento virtual, efectos y rendimiento de audio de todo este mundillo. 

¿Cuál es el interés? Como todos los músicos que trabajan con MAO, a veces juegas con tu secuenciador para, una hora más tarde, apenas haber parido la base de una composición, un riff o un groove cualquiera. Todavía estás muy lejos de tener una canción completa pero se merece profundizar la idea y probablemente acabes tu sesión de trabajo guardando tu proyecto bajo un nombre explícito, como "Sin título 259", "Bicho 18", "VayaVaya02" o "Riffdesugranmadrenuevo".

Estamos de acuerdo: no siempre es necesario, en este caso, guardar la totalidad del proyecto. Con Studio One, uno sólo tendrá que colocar marcadores de cada parte del bucle que le interesa y exportarlo en el formato Musicloops. Llegará así al navegador del programa con todos los bucles disponibles. Dicho bucle que sólo se tendrá que clic-arrastrar a cualquier otro proyecto para luego encontrar todos los elementos que lo componen: secuencia MIDI, ajuste del VSTi utilizado y de los efectos... y hasta un rendimiento de audio del bucle, veremos más abajo de qué sirve este último. En resumen, un Musicloop, es un tipo de mini-proyecto en sí.

Más allá de este práctico archivo, el formato es tanto más interesante cuanto que facilita los intercambios entre otros usuarios del programa. Porque desde la última actualización de Studio One, tienes que saber que...

¡PreSonus es un trabajador social!

Además de ofrecerte la posibilidad de gestionar con un simple arrastrar/soltar tus diferentes recursos y tu cuenta SoundCloud, el navegador en la parte derecha del programa también te da acceso a los servidores de PreSonus, desde los cuales puedes cargar todos tipos de goodies compartidos en la comunidad de usuarios: Drum Maps para tal batería virtual, cadenas de efectos, presets, bucles variados... Una buena idea que le permite a Studio One no sólo depender de la fuerza de desarrollo de PreSonus para evolucionar.  Este recurso a la parte comunitaria no es nada nuevo (el éxito de Reaper se basa en parte en esto) pero es agradable verlo bien integrado al programa, y bien pensado. 

Uno podría temer, en efecto, que la cosa no fuese muy interesante a causa de la heterogeneidad de las configuraciones de usuarios. Pero PreSonus encontró unos interesantes remedios: es precisamente por esta razón que Musicloops siempre integra un rendimiento de audio del bucle. De esta manera, aunque no dispones de los efectos e instrumentos que se utilizaron para crearlo, puedes disfrutarlo. En resumen, es una buena idea, y esperamos sinceramente que la comunidad de usuarios se enganche, lo que parece no haber tenido un buen comienzo.

También esperamos que el excelente explorador de presets/plug-ins/bucles en el cual se basa una gran parte de la ergonomía del programa se sofistique un poco en el futuro.  Sin ir hasta gestionar la notación como se puede ver en Sony o Steinberg, nos gustaría tener la posibilidad de explorar este mundillo de una forma algo más organizada, por categoría o tags, por estilo o tipo de sonido: poder ver todos los sonidos de bajo disponibles, por ejemplo, independientemente del instrumento o de la colección de bucles de los cuales provienen. En cuanto a los instrumentos virtuales, también quisiéramos una escucha previa mediante un archivo MIDI definible (una nota repetida en ritmos de negra en 4 octavas por ejemplo), para evitar la gran lotería y probar uno a uno todos los presets, cuyos nombres no son evocadores (de ahí los límites de un sistema de motor de búsqueda frente a un sistema de tags o de categorías). Por último, nos gustaría tener acceso a todos los presets de plug-ins terceros directamente desde este navegador. De momento, disponemos de los presets de los plug-ins PreSonus y está bien, pero para buscar en la base de parches de Kontakt, por ejemplo, se tiene que abrir este último. No hay entonces ninguna manera de tener una vista global de los sonidos o parches disponibles en su arsenal. Quizá sea algo difícil de realizar pero no es por eso menos crucial para simplificarle la vida al usuario...

Lo que Studio One no es

Son numerosas entonces la novedades en esta versión 2 y hacen de Studio One una simpática arma de producción masiva. No obstante, frente a la competencia, tenemos que reconocer que el programa no es nada exhaustivo con respecto a sus funcionalidades. Tomando en cuenta su vocación generalista, no le sorprenderá a nadie no encontrar un secuenciador por pasos como en un Fruity Loops pensado para los estilos electro e hip hop, ni un sistema de arreglo en tiempo real como en el Live de Ableton o el Mainstage que se entrega con Logic. Tampoco será sorprendente buscar en vano las funciones principales que hacen la identidad de grandes nombres de la secuencia: no hay ningún editor lógico, macros ni VSTexpression a la manera de Cubase, no hay Entorno a la Logic, tampoco hay lenguage CAL como en Sonar ni scripts o skins como en Reaper, etc. Nos intriga más ver que algunas funciones comunes fueron dejadas de lado:

  • No hay editor de partituras
  • No hay gestión del multicanal
  • No hay exportación/importación del formato OMF (aunque dispone del OpenTL y del Cubase Track Archive que interesará a los usuarios de Cubase)

Interrogado al respecto, el 'Technology Evangelist' Rodney Orpheus, en carga de dar a conocer el Studio One, fue claro durante nuestro encuentro en la escuela SAE París: visto que una parte del equipo de desarrollo del programa anteriormente trabajaba en el Nuendo de Steinberg, si tuviera que soportar el surround Studio One, lo haría desde hace mucho tiempo. De hecho, se trata bien de un secuenciador orientado Música: no broadcast, no banda sonora. Sólo música. Y eso explica la ausencia del multicanal, algo que debería perdurar en las futuras versiones del programa, ya que es la política de la empresa.

En cuanto al editor de partituras, Rodney nos explicó que es algo que se puede considerar, aunque probablemente pase por la integración de un programa tercero como lo hicieron con Melodyne. Se trata de no reinventar la rueda y cuando uno sabe lo que implica el desarrollo de un editor de este tipo en términos de trabajo, entiende que la gente de PreSonus prefiera enfocar en otras cosas...

Por lo demás, todo queda abierto, el equipo está a la escucha de su comunidad de usuarios... De todos modos, una cosa es cierta, es que la fuerza de Studio One consiste en su ergonomía y su sencillez: tendrá que saber integrar las funciones de manera juiciosa la empresa para que este excelente programa no se convierta en un bloatware...

Conclusión

Tengo una sola palabra: ¡Bravo! Con esta segunda versión, Studio One remacha el clavo y podría sacudir el mercadillo de las DAW tradicionales, al cual faltaba sinceramente movimiento.  De cierto, no hace muchas cosas que sus competidores no hagan, pero muchas veces lo hace mejor porque de forma más sencilla, mientras tiene una estabilidad sin par (ningún fallo en dos meses de uso). Ahora bien, esta sencillez influye grandemente en la creatividad del usuario porque pasar de la idea a la realización es mucho más fluido, y uno queda concentrado en lo que debe hacer en vez de pensar en la manera de hacerlo. Cuando uno quiere hacer música, no es normal deber pasar la mitad del tiempo hacer ruteos o navegar en menús tan palabreros como inútiles: es algo que los autores de Studio One entendieron y, sin duda, tendrán también que entenderlo los otros editores de secuenciadores si no quieren perder su clientela. Y sin hablar de la integración de Melodyne que es un enorme punto fuerte, en un momento en que la competencia sólo ofrece algoritmos que no siempre están a la altura de la pretensión...

Con respecto a estas cosas esenciales, también apreciamos que PreSonus se empeñe a desarrollar un secuenciador acorde con su época: excelente integración de SoundCloud, posibilidad de compartir recursos entre usuarios, etc. Por cierto, queda mucho por hacer, carencias que subsanar (especialmente el OMF, o cualquier otra solución que simplificaría la comunicación con otros secuenciadores) y Studio One todavía tiene un confortable margen de progresión, pero seguramente está en el buen camino.

Queda por hablar del precio, relativamente agresivo, entre 99€ y 399€ según la versiones, para que se pueda adaptar a todos los bolsillos, saltando funcionalidades más o menos molestas para unos u otros. En lo esencial, toma nota que la principal diferencia entre las versiones Artist y Producer es, fuera de los bancos de sonidos proporcionados o no en bundle, que la primera no soporta plug-ins terceros ni el formato MP3.  En cuanto a la versión Pro, trae mucho más cosas en comparación con lo que uno gana al nivel de la versión Producer: plug-ins (Open Air, IR-Maker, Multiband Dynamics), la gestión de efectos materiales externa mediante el plug Pipeline, la integración de SoundCloud, el soporte de vídeos Quicktime, cálculos a 64 bits y sobre todo la parte de Masterización del programa, además de una versión completa de Melodyne Essentials (que se entrega en versión de prueba en las versiones Artist y Producer) y el bundle Komplete Elements.

Si uno considera que estos dos últimos valen 150€, la versión que seguramente ofrece la mejor relación calidad/precio del trío es la Pro. Y personalmente, no estoy convencido de la utilidad de tener una gama tan descompuesta: no proponer la gestión del MP3, de SoundCloud y de plug-ins terceros me parece un tanto mezquino por un programa denominado 'Artist'. Así, me parecería más inteligente tener sólo dos versiones: la Producer y la Pro, para disponer de dos productos coherentes... Mi consejo de todos modos: cómprate la versión Pro. Ganarás tiempo y dinero con el tiempo.

Y si dudas entre Studio One y otros secuenciadores generalistas, te aliento a probar la versión de demostración del programa, que se descarga desde el sitio de Presonus, y a comparar sus cualidades con las versiones de demo de los programas competidores, cuando estén disponibles, para hacerte tu propia opinión. En esta confrontación, algunos resaltarán sus excelentes bundles de efectos y de instrumentos (Sonar, Samplitude), otros su relación calidad/precio estupenda (Reaper en particular), pero no me preocupo mucho por la manera con la cual Studio One logrará salir adelante cuando empieces a dejar las especificaciones técnicas de lado para empezar a hacer música con el programa.

Premio Valor Seguro 2012
Puntos fuertes Puntos débiles
  • Ergonomía y sencillez a la orden de la música
  • Estabilidad (ningún fallo en dos meses de uso)
  • Muy buena relación calidad/precio
  • Excelente integración de Melodyne
  • Excelente integración de SoundCloud
  • Función Freeze perfecta
  • Comping de pista
  • Cuantización de audio y extracción de groove
  • Inserción de efectos al nivel de los clips
  • Gestión sencilla del ruteo, en particular mediante las pistas Carpeta
  • Lista de Pistas que simplifica la navegación en proyectos grandes y la entrada de pistas MIDI
  • Nuevos indicadores en la parte Masterización
  • Gestión de las imágenes DDP
  • OpenAir y su semejante, IR-Maker
  • Remodelación de Ampire
  • Formato Musicloops bien pensado
  • Posibilidad de compartir recursos entre usuarios
  • Melodyne Essential y Komplete Elements proporcionados con la versión Pro
  • Algunas fuentes demasiado pequeñas
  • Nos gustaría que todo esto se pueda personalizar más
  • No soporta el OMF
  • No hay De-esser ni Transient Designer y un bundle de instrumentos perfectible en las versiones Artist y Producer, ya que falta Komplete Elements
  • La versiones Artist y Producer pudiesen ser una sola a precio de 149€ e integrar la gestión del MP3 y de Soundcloud...