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Dossier sobre los protectores auditivos

Tapones para tímpanos
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El músico necesita conservar todas sus capacidades auditivas intactas, el oído siendo su principal herramienta de trabajo. Desafortunadamente, su actividad lo expone, muy a menudo, a niveles sonoros altos. ¿Cuáles son las soluciones para evitar los accidentes y daños irreversibles y seguir disfrutando?



Que sea en ensayo o en concierto, el músico sufre los asaltos de los decibelios, con más o menos conciencia. En efecto, algunos instrumentos como la batería o la trompeta emiten naturalmente un nivel sonoro alto. Otros instrumentistas deben entonces alzar el volumen si quieren ser escuchados, respaldados en general por sistemas de amplificación. Los sonidos se mezclan, pero los niveles acústicos se suman, y eso es una gran desgracia para nuestro oído. Sin embargo, uno tiene que saber que la fatiga auditiva no solo está relacionada con el nivel sonoro, sino también con el tiempo de exposición, el cual es un factor muy importante. Cuando uno sabe que una banda trabajadora puede practicar durante varias horas sin parar a niveles muy altos, o que algunos oyentes pasan horas escuchando conciertos en un festival, uno imagina fácilmente los daños que puedan resultar de tal práctica. El cuerpo humano puede dar la voz de alarma, ligeros acúfenos son unas de las señales, pero el cansancio y/o el alcohol nos hacen menos sensibles a estas alertas. Un accidente sucede tan rápido y cuando uno se da cuenta, ya puede ser demasiado tarde.

 

Las únicas soluciones son, entonces, pro-activas y algunas son muy asequibles, así que cuando acabes la lectura de este dossier, no tendrás más excusas.

La tapita de espuma


La escala del ruido en dB(A)
120 dB : Umbral del dolor
105 dB : Concierto o discoteca
95 dB : Claxon
90 dB : Umbral de peligro
80 dB : Vía con mucho trafico
70 dB : Aula de clase ruidosa
60 dB : Mercado animado
50 dB : Restaurante tranquilo
40 dB : Oficina tranquila
30 dB : Dormitorio
20 dB : Jardín tranquilo
10 dB : Estudio de grabación

Los tapones, principalmente de espuma, son la solución más económica, podrás encontrar 10 pares por 2€. Muy prácticos y de todos los colores, te protegerán perfectamente contra cualquier agresión sonora. Además, se adaptan perfectamente a tu conducto auditivo y se colocan en pocos segundos. Sólo comprímelos ligeramente, introdúcelos y espera que la espuma se adapte a tus conductos. Puedes llevar estos tapones varias horas sin sentirte molestado, excepto esta sensación inevitable de estar aislado del resto del mundo. Evidentemente, esta solución tiene algunas desventajas. La primera es el “uso único”, la espuma aguanta más o menos bien el agua (que sea espuma  expansiva o comprimida), es difícil limpiarla correctamente y, porque se introduce relativamente profundo en el conducto auditivo, una falta de higiene puede rápidamente provocar una otitis. Así que tendrás que tener cuidado. El segundo problema es puramente acústico: estos tapones están hechos para proteger, no para disfrutar la música. El sonido será entonces muy amortiguado, las frecuencias agudas no pasan, o muy poco, con una atenuación fuerte a partir de 1kHz. Además, el músico puede considerar que la atenuación global es exagerada (34dB), y no le gusta esta sensación de aislamiento.

 

Estos tapones son entonces muy eficientes para proteger el oído, pero los aficionados a la música pensarán que no respetan el espectro sonoro, el sonido, en efecto, se altera totalmente. ¿Existen otras soluciones para ellos? ¡Sí!

Fantástico plástico




Algunos fabricantes pensaron en los músicos, y hemos probado los ER-20 de Etymotic, que se parecen mucho a algunos templos hinduistas de Indonesia. El tapón está hecho de dos partes: una de plástico rígido que permite mantener el tapón entre el pulgar y el dedo índice, la otra parte de silicona flexible se introducirá en el orificio auditivo. Se colocan rápido, será conveniente tirar en el lóbulo de la oreja para introducir el tapón con mayor facilidad. Debido a los materiales utilizados, el tapón es lavable y perfectamente reutilizable. Su precio, por supuesto, es más alto, pero sigue siendo muy razonable (una quincena de euros con una funda). La ventaja principal, con respecto al tapón de espuma, es que no atenúa brutalmente el espectro alto, a partir de 1kHz, y ofrece entonces una curva de respuesta bastante plana y más fiel.







En uso, es muy agradable tener estas frecuencias altas mientras que el oído sigue protegido. La única desventaja, con respecto al tapón de espuma, podrá variar de una persona a otra: el tapón, debido a su forma y al material utilizado, se adapta menos fácilmente a las diferentes morfologías. Llevar estos tapones de modo prolongado podrá resultar incómodo, hasta irritante. El segundo problema concierne el nivel de atenuación, el cual, si tiene la ventaja de proteger perfectamente el oído, podrá ser algo importante para un músico, con sus -20dB. Recuerda que, a cada aminoración de 10db, el índice sonoro (percepción del oído humano) se divide aproximadamente por dos. El nivel será entonces 4 veces más bajo con los tapones, lo que es enorme y sólo será útil en situaciones relativamente extremas. Globalmente, el sonido se atenuará mucho y el músico podrá tener la sensación de “sentir” menos la música y sentirse más aislado. Sea lo que fuere, esta solución es superior a los tapones de espuma en casi todos los puntos, y tendrá que pensarse en serio.



Solución a medida






Si las dos primeras soluciones son muy prácticas y hacen perfectamente el trabajo, a algunos músicos muy trabajadores les podrán interesar soluciones más adaptadas, y también más costosas.

 

Aquí salen a escena los tapones a medida, y hemos probado los ER de Etymotic. El principio es sencillo: estos tapones de silicona flexibles se hacen mediante impresiones de la oreja. Esta solución proporciona más comodidad. ¿Pero cuál es el proceso para tener sus propios protectores a medida?







Hemos pedido nuestros protectores por internet (www.earprotech.com por ejemplo). Primero tuvimos que elegir entre tres niveles de atenuación: uno, dotado de una membrana que absorba la presión y que se aloja en el hueco del tapón de silicona y podrá extraerse cuando se limpie el protector, o simplemente para cambiar el nivel de atenuación. Tres atenuadores están disponibles: 9dB, que podrá interesar a los músicos que no quieran una atenuación demasiada alta con el fin de conservar su inmersión en un ambiente medio ruidoso. Toma nota que esta atenuación no tiene una respuesta en frecuencia tan lineal como las dos otras, los puristas tendrán que evitarlos. La atenuación de 15dB es el best-seller para el músico, ofrece una atenuación ideal la mayoría del tiempo. Por último, una versión de 25dB existe para casos más extremos y músicos muy expuestos a altos niveles de presión sonora. Algunos vendedores dejan que te equivoques y podrás cambiar tu nivel de atenuación gratis en un periodo de 30 días. También será posible comprar un filtro atenuador adicional para adaptarse a todas las situaciones. A 190€ (en Earprotech) con su funda y dos paños de limpieza, el precio es 10 veces más alto que un tapón de silicona estándar. Esta solución se destina entonces a personas adineradas, o a músicos profesionales que quieran proteger su oído cómodamente. Sepa además que, si tocas música con frecuencia (un ensayo a la semana), esta solución puede ser rentable, la comodidad y la fidelidad audio no tienen comparación.

A por el audioprotesista


Después de haber dado el paso y sangrado tu tarjeta de crédito, recibes en un plazo de 48 horas un pequeño pack de información y de instrucción para hacer impresiones de tus orejas. Tendrás que tomar cita en un centro audioprotésico, en donde un profesional colocará plastillina verde en tus orejas con una pistola. La impresión es muy rara, pero la pasta endurece rápido y se moldea en pocos minutos. Sólo faltará limpiar y quitar los residuos. El audioprotésico enviará estas impresiones al laboratorio donde se realizarán tus protectores de silicona. Dos semanas después, recibirás tus tapones equipados con los filtros seleccionados.


La primera cosa que te preguntarás cuando recibas el paquete es: ¿Cuál es el derecho y cuál es el izquierdo? En realidad, un código de color poco visible está impreso: el tapón rojo va a la derecha y el azul a la izquierda. El único problema es que el color es muy discreto, y fui bastante despistada en el momento de sacar la funda de mi bolsillo en un concierto. El sitio era bastante oscuro y coloqué las protecciones al azar. Tuve suerte esta vez, pero me hubiera gustado algo más visible.

En prueba


Los primeros intentos de inserción fueron bastante complicados, girando el tapón en todos los sentidos para entender cómo colocarlos. En efecto, nada indica el sentido de los protectores, se hace a tientas. Cuando finalmente, lo logres, recuerda el método. Será desconcertante las primeras veces, pero uno se acostumbra. La comodidad es edificante y uno podrá llevar estos protectores durante horas sin dolor ni molestia, gran ventaja de tener impresiones de su conducto auditivo. Seguirás sintiendo esta impresión de aislamiento pero la olvidarás en pocos minutos. En cuanto a la atenuación, los 15dB resultaron mucho más adaptados que los 20dB de los tapones genéricos. El sonido es cinco veces menos alto una vez los protectores calados, lo que permite protegerse contra todos tipos de daños sin tener la sensación de tener la cabeza entre dos almohadas. Esta sensación, mejorada, también se debe al espectro mucho más lineal de los protectores ER, la curva no cae después de 1kHz. Los atenuadores de 15dB me parecieron más adaptados a los músicos, tienen en efecto una respuesta más plana y fiel que los dos otros, y los 25dB sólo servirán en casos extremos, para personas expuestas a niveles muy altos en periodos largos.



He probado estos protectores en un concierto, como oyente, y me sorprendió la calidad de atenuación. No sonaba amortiguado y el espectro alto respiraba. No hay nada que decir aquí, son muy superiores a lo que uno pueda encontrar en la sección de protectores no moldeados y el sonido es muy fiel. Los cantantes podrán sentirse molestados al principio, el hecho de tapar el oído hace que escucha más los sonidos que provienen de su cuerpo, incluso su voz. Última cosa: los tapones son transparentes y bastante cortos, son entonces muy discretos pero difíciles de quitar, y tendrás que usar tus uñas para extraerlos de tu oreja.



Conclusión


Existe un producto para cada usuario, es lo que podremos concluir tras esta pequeña prueba. El protector ER-20 es realmente más fiel que el tapón de espuma, a algunos usuarios podrá parecer incómodo. Su precio es muy razonable, sabiendo que se puede reutilizar. Los protectores a medida son una solución que se estudiará si ensayas y tocas/vas a conciertos regularmente. Si el precio puede disuadir a primera vista, al final no lamentarás la inversión. La comodidad tiene un precio y disfrutarás la música mientras estés protegido y sin tener la impresión de faltar algo o sentirte aislado.

 

No importa lo que elijas, protege tu oído cuando vayas a un concierto, subas a escena o ensayes. Las salas de conciertos muchas veces no respetan las normas de seguridad y en algunas ni siquiera se venden tapones de espuma. Y un accidente surge tan rápido...





Protectores de espuma

  • Tarifa
  • Comodidad

  • Casi no lavables
  • Fidelidad
  • Demasiada atenuación para un músico

Etymotic ER-20

  • Tarifa
  • Reutilizables
  • Fidelidad
  • No siempre cómodos
  • Atenuación un poco alta en algunos casos

Etymotic ER a medida

  • Muy fieles
  • Muy cómodos
  • Reutilizables
  • Atenuación de 9dB, 15dB o 25dB

  • Tarifa

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