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Optimizar el sonido en vivo

La termodinámica de un concierto de rock
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No importa lo que pruebes o midas, una parte considerable del sonido de un concierto se determina por factores ambientales que cambian permanentemente. Para poder controlarlos con la máxima eficiencia, primero tienes que identificarlos.

Artículo proporcionado por ProSoundWeb

 

 

Todos aquellos trabajen en el sector de la sonorización pierden muchas horas cuidando cada detalle de la cadena del audio, comparando, ponderando y examinando los detalles de cada problema. ¿Suena mejor esta mesa de mezcla? ¿Debo gastar 2000 euros más para un compresor vocal? ¿Puedes desplazar el micro de dos milímetros hacia la izquierda por favor? ¿Daña los micrófonos de cinta la alimentación phantom?

Sin embargo, queda una pregunta: ¿Cuál es el objetivo de todo este trabajo?

 

Convertir la perfección en caos


¿Es verdad que un sistema de sonorización suena mejor cuando está colgado o apilado en el suelo? ¿Por qué el sonido siempre es más brillante en donde se mezcla?

¿Te diste cuenta de que un mismo recinto suena diferente de un día al otro aun si no has tocado nada? Todas estas preguntas se explican parcialmente o totalmente cuando uno aprende lo que es la termodinámica de un concierto de rock. Este conocimiento permite además tomar decisiones eficientes durante la instalación o la mezcla y, a diferencia de los largos minutos gastados afinando los ajustes de un compresor de tubos carísimo, traen mejoras sonoras que el oyente percibe realmente.

 

Este artículo no es una exposición científica llena de ecuaciones: ya existen muchas. Mi objetivo es presentar varios factores termodinámicos complejos en forma de conceptos fáciles de comprender, que te ayuden a optimizar el sonido de cada entorno en el ámbito de tu trabajo como técnico o ingeniero del sonido.

Para que todo esté claro, creo que los problemas de termodinámica potenciales pueden dividirse en tres categorías:

  • Problemas relativos a la absorción acústica
  • Problemas relativos al sentido de los sonidos
  • Problemas relativos a la velocidad de propagación del sonido

 

Thermodynamique d'un concert rock


Humedad y Absorción

Conoces probablemente el fenómeno siguiente: cuando empieza el concierto, el sonido es chillón cuando manipules el filtro de frecuencias altas ; y finalmente, después de 30 minutos, todo vuelve a la normalidad y suena correctamente. Sin embargo, realizas que casi no has tocado nada. Una razón concreta explica este fenómeno y no creas que el único grupo en la escena sea el responsable porque haya encontrado su velocidad de crucero.

 

En los entornos un poco húmedos, hasta los cambios relativamente débiles del nivel de higrometría generan repercusiones sonoras más importantes que las variaciones proporcionales en un entorno muy húmedo. En otras palabras, en un recinto con una higrometría muy baja (de 0 a 5%), el sonido tiende a parecer demasiado brillante. Después, el aumento del nivel de humedad causado por la presencia del público tiende a matar el sonido. Pero solo hasta un cierto límite: los recintos muy húmedos, con una higrometría superior a 30% pueden generar de nuevo un sonido más brillante.

Así, la atenuación selectiva de las frecuencias, debida a las variaciones de la humedad, se percibe más entre 5 y 30% de hygrometría y afecta sobre todo las frecuencias a partir de 2kHz.

 

Reflexión et refracción

¡Seguro que ya has tirado piedras! Y harás notado que todo depende de la velocidad y del ángulo de ataque de la piedra: si llega muy despacio, se hunde en el agua ; si su ángulo de ataque, con respecto a la superficie del agua, es demasiado alto, también se hunde. Pues, curiosamente, “nuestro rock” se comporta de modo similar. Las ondas sonoras se deslizan, la superficie del agua siendo aquí las cabezas del público y una “capa térmica”.

Thermodynamique d'un concert rock


¿Te preguntas qué hace esta capa térmica en un concierto de rock? Pues 5000 personas bailando pueden formar una masa de calor frente a los altavoces. Y porque el sonido integra el factor de velocidad (se desplaza a aproximadamente 340m/s), el solo ángulo de ataque en la capa de aire caliente varía. Recita el mantra siguiente: “La sono, sistemáticamente, suspenderás”, recalcando el verbo “suspender”.

 

Es algo claro: cuelga el sistema de difusión frontal en el techo y no lo amontones en un soporte elevado. Facilitará la visibilidad del escenario y mejorará el ángulo de ataque del sonido en la capa de aire caliente. Porque si queremos que las piedras no se hundan nunca, queremos evitar que la música se deslice encima del público. Colgando los altavoces frontales a una altura suficiente, uno mejora la capacidad del sonido para penetrar la capa térmica.

 

¿Pero rebote realmente el sonido en la capa térmica creada por la masa humana? De algún modo sí. En realidad, varios factores se toman en cuenta aquí y pueden dar el mismo resultado aunque se combinen de modos diferentes. El sonido que rebota en la cabeza del público parece constituir el factor más importante y podrás notar que esta diferencia sonora existe realmente cuando te realces un poco. Pero no es todo. Cuando el oyente transpira hasta generar un ambiente más denso y húmedo que él del recinto, algunas partes del sonido que lleguan a esta capa de aire rebotan hacia arriba, a la manera de nuestras piedras tiradas al agua.

Más interesante aún en mi opinión, la otra causa de estas reflexiones es la refracción, un fenómeno que depende de la velocidad, y que trataremos en la parte siguiente.

 

Velocidad y tiempo

Y porque todo eso todavía no es suficientemente complicado, el problema principal concierne las variaciones de la velocidad del sonido. En efecto, la velocidad del sonido se acelera conforme aumenta la temperatura. Asimismo, aumenta en los entornos húmedos. Por último, la densidad del aire, que aumenta cuando la altitud disminuye, también provoca la aceleración del sonido.

Esto significa que la velocidad del sonido de un concierto de rock en una playa de Costa Rica, en el calor y la humedad ecuatoriales, probablemente sea superior de 8% a la de un concierto en los Alpes suizos, donde el aire casi non contiene humedad y logra temperaturas negativas. Por supuesto, las variaciones de la velocidad del sonido creadas por las diferentes capas térmicas de un sitio amplio non tienen ninguna incidencia, excepto, quizá, cuando se trate de volver a calibrar los tiempos de retraso.

 

En lo que va del sonido directo de un altavoz hasta tu oído, este factor casi no se toma en cuenta. No obstante, la mezcla del sonido directo con el sonido indirecto, es decir el sonido que ha rebotado en las paredes u otras superficies reflectantes, es un tema de preocupación más importante.

 

Durante el día, cuando la sala de concierto todavía está vacía y fría, se necesita mucho tiempo para analizar y ecualizar la acústica del recinto, con la ayuda de equipos complejos, con el fin de crear una respuesta acústica lineal y homogénea. Más tarde, cuando llega el público, el sitio se llena, se calienta y es más húmedo, lo que aumenta la velocidad de propagación de las ondas sonoras. En este momento, todas las ondas sonoras llegan al oído del público más rápido, las que hayan recorrido largas distancias (el sonido indirecto) han ganado más tiempo que las que se hayan propagado en distancias cortas. Así, las frecuencias en fase durante el día quizá estén en oposición de fase y la aceleración del sonido haya reventado la ecualización del sistema. Pero no es el único problema generado por la aceleración del sonido.

 

Imagina un concierto en el aire, donde la frescura nocturna ondearía encima de cientos de espectadores bañados en sudor. Se puede hablar aquí de una inversión de capas térmicas : el aire caliente está abajo y el aire frío arriba. Las ondas sonoras emitidas por los altavoces se desplazan lentamente en la masa de aire frío hacia la zona de calor. Cuando las partes inferiores de las ondas sonoras penetran la masa de aire caliente, su velocidad aumenta y causa refracciones hacia arriba. Este fenómeno térmico de desvío de las ondas sonoras se parecen a la refracción de la luz que crea espejismos en el calor del desierto. El aumento del ángulo de ataque permite reducir los efectos negativos del fenómeno de refracción.

 

En un parpadeo

En resumen, los entornos calientes y con un índice de higrometría neutro parecen ser la solución más practicable para el éxito de un concierto. Los recintos fríos son estériles y llenos de corrientes de aire ; muy a menudo producen un sonido agresivo y estridente. En mi opinión, no solo el ambiente caliente y húmedo de un buen concierto de rock acelera y mata el sonido, sino también parece favorecer la relación entre los artistas y el público.
Thermodynamique d'un concert rock

Tomando en cuenta los tres factores termodinámicos que son la absorción, el sentido y la velocidad, y aprovechando la experiencia en el terreno, uno puede sacar los varios conceptos útiles:

1 - En cuanto al sonido, las variaciones del índice de higrometría se toleran más en entornos muy húmedos.

2 - Una temperatura constante en todo el sitio es beneficiosa. Visto que la temperatura del cuerpo del público es bastante alta, y sabiendo que el concierto atraerá a muchas personas, un aire ambiente razonablemente caliente contribuirá a obtener una masa térmica homogénea.

3 - El índice de higrometría de un recinto cerrado y caliente tiende a aumentar más que un sitio fresco, debido al factor humano

4 - Colgar los altavoces frontales permite mejorar el sonido

5 - Mezclar un concierto en una posición más alta que la de la capa de aire caliente y húmeda que emana del público no permite al ingeniero del sonido tener una idea precisa de lo que percibe este público

6 - Los lugares que favorecen las fuertes variaciones de temperatura y de higrometría, muchas veces tienen una respuesta acústica compleja e imprevisible.

7 - Un termómetro o un higrómetro pueden ser útiles para analizar y entender mejor cómo la termodinámica afecta el sonido del concierto.

 

Uno de los momentos que más me gustan cuando mezclo un concierto es la previsión y la anticipación de las primeras notas, de los sonidos, del volumen sonoro y de los factores exógenos. Cuando el grupo entra en la escena es uno de los desafíos más grandes para los ingenieros del sonido. Cada concierto constituye un paisaje sonoro único ; esta unicidad, esta interacción particular de numerosas variables, que puedan controlarse o no, hace de cada concierto de rock una experiencia exclusiva, potencialmente mágica y memorable.

 


Más información e noticias para los profesionales del audio en el sitio de ProSoundWeb.

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