Eagletone Raging 5H
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Eagletone Raging 5H
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Prueba del Eagletone Raging 5H

Pequeño pero frenético
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Los amplificadores de válvulas de pequeño tamaño son de moda en estos días. Se destinan a proporcionar un sonido típico por una módica inversión y un volumen limitado. Así que cuando Eagleton decide lanzar un pequeño cabezal de 5 Vatios de tubos por 179€, nosotros estamos impacientes de enchufarle nuestras guitarras...

 

Eagletone Raging 5H

Que sea en Orange Amps, en Mesa Boogie o en Jet City, hemos visto nacer, en los últimos años, muchas pequeñas cabezas de amplificadores de tubos que suministran una potencia moderada. Y si los fabricantes los añaden a sus catálogos, es que la demanda existe. En efecto, tienen la ventaja de transportarse fácilmente, de ser todo a válvulas y de tener entonces un sonido potencial que les guste a los aficionados a la seis cuerdas, y por último de ser relativamente asequibles, en la mayoría de los casos (excepto en Mesa Boogie). El guitarrista puede así ir a ensayar con su guitarra, su cabezal y conservar su huella sonora propia. Estas pequeñas cabezas también son perfectas para tocar en casa: su baja potencia permite empujar el volumen sin molestar demasiado al vecindario y aprovechar así la quintaesencia de las válvulas. Porque el guitarrista sabe muy bien que un ampli nunca suena tan bien como empujado a fondo (o por lo menos a mitad de su carrera).

Es, entonces, con mucho interés que sacamos de su caja el ampli firmado por Eagletone, marca de la tienda Woodbrass que comercializa tanto guitarras como auriculares, saxófonos, baterías (electrónicas y acústicas), clarinetes, arcos para violín, en resumen, todo lo que hace ruido.

La primera buena noticia proviene de la factura particularmente ligera: 179€ (y a veces menos según las ofertas). Está bien, por un cabezal todo a tubos. Sólo falta saber lo que tiene bajo el capó...

 

Un ampli listo

Eagletone Raging 5H

Las medidas de la Raging 5H son bastante imponentes, aunque son todavía aceptables, visto la potencia propuesta: 44 x 23 x 22cm. Es entonces más voluminosa que la BH5H de BlackHeart, por la misma potencia. Su peso es de 8 kilos, es en cambio más ligero que la BlackHeart (9,5kg en la balanza). El acabado no está mal, nada que decir aunque esté menos cuidado que él del BlackHeart, en particular los potes menos “sexy”, la ausencia de tejido, o la capa de vinilo demasiada alisada.

Volteamos la caja para enchufarla y notamos la presencia de varios conectores: un bucle de efecto (mono), lo que está bien por un ampli de este precio, y también una toma para footswitch (incluido). Este último tiene, en cambio, un solo interruptor para cambiar el canal. Porque sí, este ampli de 179€ tiene dos canales. Pero terminamos la visita del panel posterior con las salidas de altavoces: podrás conectar uno o dos altavoces de 16 Ohms, o un altavoz de 8 Ohms. Nota que Eagletone propone a la venta un altavoz de 10” diseñado especialmente para usar con esta cabeza.

 

Eagletone Raging 5H

Dentro del ampli encontramos dos válvulas: una 12AX7 de preamplificación y una EL84 de potencia, ¡más sencillo no hay!

Pasamos ahora a los ajustes en el panel frontal.

Es sencillo, encontramos dos conmutadores encender y poner el ampli en standby con una linda luz roja, una entrada de guitarra y una serie de potes. El ecualizador de tres bandas es común a ambos canales: bass, middle, treble y será posible pasar de uno al otro mediante un (pequeño) conmutador en el panel frontal o el footswitch. El canal claro tiene un solo ajuste de nivel mientras que el canal saturado presenta un ajuste de la ganancia y del nivel. Notamos que dos LEDs indicarán el canal activo.

Ya está, se acaba la visita. ¿Sencillo, verdad?

Sólo falta enchufar nuestros instrumentos, y a grabarlo todo eso...

 

 

 

Rage against the transistor

Eagletone Raging 5H

Para realizar los ejemplos sonoros, hemos utilizado varias guitarras: una Gibson Les Paul, una Fender Stratocaster y una ESP Kirk Hammet para los sonidos saturados, además de una Stratocaster, una Telecaster y una Gibson 335 para los sonidos claros. También utilizamos nuestro Two Notes Torpedo para grabar los diferentes ejemplos de audio.

Empezamos con los sonidos claros: notamos que el ecualizador no es muy reactivo y no siempre permite modelar el sonido a gusto. En efecto, el pote Middle casi no sirve y el Bass no tiene ninguna acción pasado un cierto nivel. Dependemos entonces del sonido del ampli y del instrumento. Afortunadamente, el Raging respeta bien el instrumento (escucha la 335 y la Stratocaster), sólo podemos esperar que te guste el sonido. De forma global, al sonido claro le falta un poco de cuerpo con nuestras guitarras Fender, pero sigue muy explotable. Pasamos del Jazz al Funk sin problema, y por todos los intermedios según la guitarra y la posición de la pastilla utilizada.

En cuanto a los sonidos saturados, fuimos bastante convencidos. El ajuste de la ganancia es bastante sensible y pasamos rápidamente de un sonido crunch a un sonido ultra saturado, requiere paciencia y habilidad. Con nuestra Les Paul, el sonido de tipo Blues Rock es bueno por un ampli a tal precio. En modo metal ruidoso, sin llegar al extremo, el Raging también se las apaña. Será interesante notar, además, que el ampli reacciona de forma muy distinta con nuestras dos guitarras: la Les Paul y la ESP con pastillas activas. En ambos casos, fue satisfactorio.

 

 

Les Paul Chevalet Metal
00:0000:18
  • Les Paul Chevalet Metal00:18
  • Les Paul Chevalet Blues Rock00:22
  • Strat Chevalet Blues Rock00:20
  • ESP KH Chevalet Metal00:19
  • Strat Manche Arpege00:24
  • Strat Manche Jazz00:14
  • Strat Pos2 Funk00:16
  • Telecaster Manche Clair00:22
  • 335 Manche Jazz00:13

Conclusión

A Eagletone le toca ahora lanzar una pequeña cabeza de ampli de válvulas que tiene muchas bazas en la manga: un precio mínimo, dos canales, un footswitch incluido, un bucle de efecto y mucha polivalencia. Los sonidos que obtuvimos nos parecieron totalmente utilizables, y si los ajustes son pocos convincentes, por lo menos existen. En efecto, en la competencia, los amplificadores presentados no siempre son tan completos: un solo canal, sin ecualizador o bucle de efectos... Excepto la ausencia de reverberación, no tenemos mucho que decir. Es una buena inversión para quien quiera un pequeño ampli de trabajo que no cuesta mucho, pero que suena.

  • Precio
  • Ligero
  • Dos canales
  • Footswitch incluido
  • Bucle de efecto
  • Relativamente polivalente
  • Sonidos muy utilizables
  • Un diseño quizá demasiado común
  • No hay reverb
  • Ajustes (EQ y ganancia) no eficaces